Comer chocolate con churros o un suizo (chocolate con nata) en el centro de Barcelona es ir a la calle Petritxol. Pero esta estrecha calle es mucho más que eso. A lo largo de sus 130 metros confluyen arte, repostería y pequeños comercios. Vale la pena pasear por este rincón lleno de historia y dejarse llevar por el aroma dulce que le otorgan las múltiples pastelerías y granjas que alberga. Y es que es Petritxol es una “calle dulce”, como solía decir el periodista Josep Maria Huertas Clavería. Para acabar la ruta con buen sabor de boca, nada mejor que degustar un buen chocolate a la taza casero en cualquiera de sus granjas.

La calle Petritxol está situada entre la calle Portaferrissa y la Plaça del Pi (Plaza del Pino), y es paralela a la Rambla. Es peatonal casi por obligación, pues su anchura no supera los 3 metros. En 1959, se eliminaron las aceras y se empedró toda la superficie, convirtiéndose en la primera calle íntegramente peatonal de la ciudad. Seguir leyendo »