Plaza Mayor de SalamancaLa Plaza Mayor de Salamanca no es sólo un monumento del barroco español, si no también un emblema y punto referencia de la ciudad: un lugar de encuentro.

Caminar por la plaza, o sentarse en una de sus múltiples terrazas es algo típico de la visita a la ciudad.
En esta plaza confluyen arte e historia, a partes iguales, y como no, un uso moderno y actual de este emplazamiento como escenario de ferias, conciertos y actuaciones de diversos tipos.

Erigida en el siglo XVIII, para dar cabida al mercado y a las fiestas propias de la ciudad, de manos de Alberto Churriguera, arquitecto encargado por aquel entonces de las obras de la catedral nueva.
Entre 1719 y 1733 se construye el lado este, incluyendo el Pabellón Real (estancia reservada a las autoridades que presiden las fiestas) y el lado sur.

Hasta ese momento, las obras marcharon con extraordinaria rapidez, que luego se estancó durante cerca unos 20años, ya que los propietarios particulares se resistían a ceder sus casa para la construcción de la plaza; consiguiendo ser terminada en 1755; siendo obra las dos fachadas restantes y el ayuntamiento de Andrés García de Quiñones.

Sobre 88 arcos de medio punto, en cuyas albanegas están labrados los famosos medallones, representativos de personajes unidos a la historia de la ciudad, y con cuatro fachadas de tres pisos de altura cada una, y con diferentes longitudes, se levanta majestuosa, la Plaza Mayor de Salamanca.

En el centro de la fachada, la orientada hacia el norte, se levanta el edificio que actualmente alberga el Ayuntamiento de Salamanca, sobre el cual se erige una espadaña con tres campanas y cuatro esculturas alegóricas de la Agricultura, la Industria, la Musica y la Poesía. En lo más alto del edificio se alza una veleta sobre la que se instala la célebre Mariseca, cuando las fiestas municipales se acercan.

La famosa Piedra de Villamayor, con la que están construidos la mayoría de los monumentos de la ciudad, es también la materia prima utilizada para la construcción de esta plaza, otorgándole ese característico color dorado (porque la piedra es rica en hierro).

El estilo de la plaza es churrigueresco, variante del barroco que se caracteriza por su ornamentación y detalle.

Los usos dado ha la Plaza Mayor han sido de los más variados, desde coso taurino hasta muestras de cualquier tipo. El ágora estuvo ajardinado hasta los años 50, no quedando vestigios de ello.

La plaza, es la desembocadura de algunas de las calles más importantes de la ciudad, como la Calle Toro, y punto de partida de quien desee visitara el centro artístico de Salamanca.

Actualmente, esta Plaza Mayor, con sus comercios, bares y restaurantes, bajo los soportales y sus terrazas, es punto de encuentro y referencia para todos los que viven y visitan la ciudad.