Plaza del CorrilloEn la Plaza del Corrillo bares, restaurantes, tiendas, puestos callejeros, músicos y artistas de calle junto a paseantes, turistas, estudiantes, y gente de todo tipo, lugar y condición forman el ambiente habitual de este pequeño rincón situado entre la Plaza Mayor y la Rúa Mayor de Salamanca.

En otros tiempos, allá por el siglo XV cuando la ciudad estaba dividida en dos bandos, este lugar fue conocido como el Corrillo de la Yerba por ser zona fronteriza entre el bando de Santo Tomé y el bando de San Benito, convirtiéndose en tierra de nadie por la que ningún transeúnte se atrevía a pasar. La hierba que crecía sin que nadie la pisara fue su único habitante

Hasta finales del siglo pasado y durante casi dos décadas, Remigio GonzálezADARES”, el poeta del Corrillo, fue parte integrante de esta plaza en la que vendía sus libros desde los peldaños de los soportales.

Hoy en día el Corrillo, sin “yerba” y sin su poeta, sigue siendo lugar de paso obligado. Si entramos en el Corrillo procedentes de la Plaza Mayor a la izquierda encontraremos la iglesia de San Martín, casi oculta entre los edificios que se construyeron junto a sus muros, y a nuestra derecha edificios con soportales repletos de establecimientos hosteleros y comerciales.

La iglesia de San Martín data de principios del siglo XII. De las tres puertas que tuvo un día solo se conservan dos. Una de ellas, la de la fachada norte que da a la Plaza del Corrillo se conserva en buen estado y sobre la puerta de entrada podemos ver una escultura de San Martín a caballo repartiendo su capa con un mendigo. La puerta de poniente desapareció a comienzos del siglo XVII cuando le fue añadida la capilla del Carmen. Desde el interior de la iglesia se puede percibir parte de lo que fue la puerta primitiva pero desde el exterior solo es visible el rosetón alto si miramos sobre la ventana del ábside de la capilla. La otra puerta, al lado sur de la iglesia, está situada frente a la Rúa. Entre las casas adosadas a la iglesia hay un par de tiendas y en todo este lateral del Corrillo suele haber puestos callejeros donde poder comprar pulseras y abalorios, hacerse una caricatura, un tatuaje de hena o mirar libros viejos.

Del otro lado de la plaza, enfrente de la iglesia, los edificios están construidos sobre soportales, levantados en algunos tramos del nivel de la calle por varios escalones. Sobre una parte de las columnas que los forman están representados los días de la semana: una luna para el lunes, Marte para el martes, … hasta llegar al sol como representación del Domingo. Dentro de los soportales hay tiendas, bares, cafés y restaurantes. Al pie de los mismos, cuando el tiempo acompaña, los establecimientos hosteleros sacan sus terrazas y sentados en ellas podremos disfrutar del ambiente del Corrillo.

Imprescindible:

  • Monumentos
  • Bares y restaurantes
  • Lugar para pasear