El Apóstol SantiagoEl ‘Apóstol Santiago’ es la razón de ser de la ciudad de Compostela, ya que cada año son cientos de miles los peregrinos que acuden a esta ciudad para visitar la tumba del Apóstol y la Catedral. Sobre todo si dicho año es Año Santo Jacobeo, ya que ese mismo año se abre la Puerta Santa de la Catedral, algo que no acontece con demasiada frecuencia.

El Apóstol Santiago el Mayor (hubo otro, apodado el Menor), hermano de Juan el Evangelista, cruzó el Meditarráneo, según cuenta la leyenda, en la primera mitad del siglo I y desembarcó en Galicia con el objetivo de predicar el Evangelio en la Hispania (España y Portugal), dominada por los romanos.

Según la propia leyenda, en el transcurso de su predicación se le apareció la Virgen María sobre un pilar que todavía hoy se continúa venerando en Zaragoza. Motivo éste por el que regresó de España a Jerusalén, dónde la Virgen todavía vivía y dónde murió hacia el año 44, degollado por orden de Herodes Antipas. La leyenda concluye que sus discípulos habrían llevado su cuerpo por el mar Mediterráneo nuevamente hasta Galicia, donde lo habrían enterrado en Iria Flavia. En las tierras de lo que hoy es Padrón, por dónde transcurre la Ruta Rosaliana y por aquel entonces capital de la Galicia romana.

No sería hasta el siglo IX, entre 812 y 813, concretamente en tiempos de Alfonso II el Casto, cuando un ermitaño cristiano llamado Pelayo que vivía en el bosque le dijo al obispo de Iria Flavia Teodomiro que había visto, durante varias noches sucesivas, unas luces merodeando sobre un monte deshabitado. En él hallaron una tumba en la que se encontraba un cuerpo degollado con la cabeza bajo el brazo. Eran los restos del Apóstol Santiago, sobre los que Alfonso II ordenó construir una iglesia, germen de la actual Catedral.

En la actualidad, el corazón espiritual de la Catedral de Santiago es el Sepulcro del Apóstol Santiago, que guarda en la cripta situada bajo el Altar Mayor sus restos. En la parte superior hay un pasillo que atraviesa transversalmente la girola y permite abrazar la imagen del Apóstol, rito y tradición que todo peregrino anhela poder realizar: abrazarlo o besar uno de sus hombros. También poner simplemente una mano sobre su capa.

La figura románica del Apóstol sentado sobre un trono está realizada en piedra. En su mano izquierda sujeta una vara de peregrino, vestido con una capa y con la Cruz de la Orden de Santiago. En la otra mano sujeta un pergamino abierto con unas palabras en latín. Su cuerpo está recubierto de plata y pedrería del siglo XVIII. Bajo el mismo se haya su sepultura en plata, trabajada al puro estilo románico. En ella se guardan sus restos.

Más información | Wikipedia

Imprescindible:

  • Visitar la Catedral de Santiago y abrazar al Apóstol Santiago.
  • Acudir a la misa del Peregrino a las 12:00 de la mañana.

Datos útiles:

  • En la parte superior del propio Altar Mayor hay un pasillo que atraviesa transversalmente la girola y permite abrazar la imagen del Apóstol.