Capilla de San JoséEn un recodo de la muy transitada calle Sierpes, a la altura de las cuatro esquinas de la calle Jovellanos, Sevilla conserva una cueva barroca, una iglesia pequeña pero sorprendente: la Capillita de San José. Levantada por el gremio de carpinteros a partir de 1699, su construcción no concluyó hasta bien entrado el siglo XVIII.

Su elegante portada, presidida en un hornacina por una imagen del santo titular, no prepara al visitante para el espectáculo que le tiene reservado tras atravesar el cancel.

Un templo de reducidas dimensiones, con una sola nave y crucero, que culmina en un impresionante retablo de complicados elementos decorativos, debido al portugués Cayetano de Acosta, con imágenes del círculo de Pedro Duque Cornejo.

El horror vacui se extiende por todo el edificio, repleto de esculturas, retablos, pinturas, peanas, decoraciones murales, exvotos… Un verdadero santuario del barroco y un reducto de paz en pleno centro de la ciudad: puede escucharse, incluso, cantar algún pájaro franciscano. La Capillita de San José es una parada muy recomendable, siempre y cuando se coincida con su horario de apertura para el oficio diario de las misas, tanto por las mañanas como por las tardes.