Iglesia de Santa Ana en Triana
Categorías: Arte & Cultura, Templos 27 de Octubre de 2009Etiquetas: Iglesias, Santa Ana, Triana
La Iglesia de Santa Ana de Sevilla es, dicen los trianeros, la catedral de Triana. Comenzada a construir por orden de Alfonso X en el último tercio del siglo XIII, fue el primer templo edificado de nueva planta en Sevilla tras la reconquista, y la tradición señala que al rey sabio se debe el haberse puesto bajo la titularidad de la abuela de Cristo por haberlo sanado de una enfermedad de los ojos; en honor de la santa se celebra cada mes de julio la popular Velá. Su estructura corresponde al gótico cisterciense y fue concluida a principios del siglo XIV, aunque ha sufrido también intervenciones posteriores como la motivada por el terremoto de Lisboa (1755).
La parroquia se alza en pleno corazón de este castizo barrio sevillano, junto a la Calle Pureza, y durante un tiempo las cofradías de Triana hicieron aquí su estación de penitencia durante la Semana Santa. Desde el punto de vista arquitectónico, además de las bóvedas y el ábside, merecen ser contempladas sus tres portadas, especialmente la principal que se abre a la calle Vázquez de Leca, y su airosa torre que sobresale entre los tejados de Triana y se alza como emblema de esta otra orilla hispalense.
El interior del templo atesora un notable catálogo de artes plásticas y suntuarias que manifiestan su larga e importante historia. En buena parte, son piezas del siglo XVI, momento en el que el barrio vivió una etapa floreciente al calor de la actividad comercial con las Indias desde el puerto. La capilla mayor está presididad por un espléndido retablo renacentista cuya ornamentación —dedicada a la familia de Cristo— presenta pinturas de Pedro de Campaña y esculturas Roque Balduque, ambos flamencos. En su hornacina central recibe culto el grupo de Santa Ana, la Virgen y el Niño, de época gótica aunque restauradas durante el Barroco.
Sus muros y capillas acogen además obras tan relevantes como la pintura de la Virgen de la Rosa, de Alonso Vázquez, en el trascoro; el Cristo del Socorro, atribuido a Andrés de Ocampo (hacia 1620), el San Joaquín de Blas Muñoz de Moncada (1664) o la Madre de Dios del Rosario, de Juan de Astorga (hacia 1815). La lauda sepulcral de Don Íñigo López, obra de Niculoso Pisano (1503), es el objeto sufriente de una tradición que asegura matrimonio a las mujeres que le den siete patadas.
Puede admirarse también la magnífica custodia sacramental con la que se celebra en el barrio la procesión del Corpus Christi la mañana siguiente al jueves de esta festividad. Interesante es asimismo el coro, situado como en las catedrales a los pies del templo, y cerrado por una reja del siglo XVIII; o los azulejos que decoran la capilla bautismal, aspectos todos que convierten a la Iglesia de Santa Ana en un prototipo de la arquitectura y la devoción sevillanas y en un certero recorrido por la historia artística de la ciudad. Aunque en la otra orilla…
Imprescindible:
- Retablo mayor (siglo XVI).
- Custodia sacramental.
Datos útiles:
- Calle Vázquez de Leca, 12.
- Los días festivos hay misa a las 10:00, 12:00 y 20:00h. Las vísperas a las 20:30.
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